Somos Strap. Somos una familia. Una familia que se elige, al igual que cada mañana eliges los elementos que componen tu outfit. Somos una unidad integrada por perfiles diferentes con una pasión común. Y pasión es lo que sin pensar respondemos cuando nos preguntan qué es Strap.Tienda Strap Blasco Ibáñez

Para Pitágoras, el 7 era el número perfecto. Para nosotros, 7 es el número de años que han transcurrido desde que subimos la persiana de la primera de nuestras tiendas: Strap 6. A la que le siguió la multiplicación por 3 de 7 = Strap 21. Una apertura a un espectro de marcas variado, que atraería al fuerte de la marca y punto clave del éxito: saber mimar a un público heterogéneo, representante de variados estilos y que ha permitido el gran salto cualitativo a los actuales headquarters de Strap en el número 33 de la Avenida Blasco Ibáñez, una de las arterias principales de la urbe de Valencia.

Tienda Strap Blasco Ibáñez

Tienda Strap Blasco Ibáñez

Pero antes del 33, el 21 y el 7 hubo una suerte de private showroom en la habitación de invitados de una casa familiar en un pueblo próximo a Valencia llamado Torrent. A este embrión le siguieron dos años frenéticos en los que el pequeño local superaba con creces el aforo permitido, tanto en cajas de zapatillas, clientes como expectativas. La localidad del Turia no sería una key city en el sentido estricto del marketing, pero dio las llaves de la ciudad para que Strap se convirtiera en el selector, educador, consejero y guía espiritual de aquellos con amor incipiente o muy arraigado por la cultura del street style. Porque al fin y al cabo, la primera educación se recibe dentro de la familia.

Tienda Strap Blasco Ibáñez

La historia de Strap es también la historia de individuos que no se consideran empresarios, sino personas cuyo hobby, sustento y razón por la que levantarse de la cama cada mañana es la satisfacción de que entrepreneur sea apellido y adviser el nombre por el que se les conoce públicamente. Sujetos por cuyo organismo circula un torrente de adrenalina cada vez que encienden las luces de la tienda, que les suben los niveles de serotonina al hacer clic en el botón de finalizar proceso de compra de un pedido, que cuando un cliente encuentra su match de calzado perfecto viven una fiesta interior.

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